GUARDIANES

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Batear

entre desechos,

muerte,

crueldad,

abandono.

 

Regresar del tiempo

y el espacio,

de fugaces instantes,

caminos andados.

 

Volver al pasado,

a la corriente sanguínea,

a la matriz genética

de la especie humana.

 

Recordar su palabra,

la piel de la tierra,

sus montañas

y valles surcados,

y el agua que fluye

entre ríos,

mares,

quebradas,

arroyos,

acantilados.

 

Otear,

romper el día.

 

Zarpar,

avistar delfines

y marsopas.

 

Susurrar al viento

Andar

Soplar estrellas

Guardar los bosques

 

Y ensayar

el sueño de la madre

en el incesante halo de su voz.

 

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Mi Gato y yo

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Recuerdo que luego de la pérdida de Gitana y después de mi amigo Tommy era casi imposible, albergar la posibilidad de intentar empezar de nuevo.

Sus vidas habían marcado mi existencia, por qué ¿cómo no ser atraído por estos seres tan llenos de gracia y particularidad felina?

Gitana llegó a mi casa con el ánimo de acabar con ciertos roedores que hace algunos años tenía secuestrada la tranquilidad de mi familia. Llegó allí con ese afán casi utilitarista de cumplir con una tarea específica y nada más. Pero su hermosura nos sedujo a todos y terminó hospedándose en las fibras del amor de sus integrantes con tal facilidad que fue difícil no encariñarnos de tan noble y querida criatura. Tanto que una vez logrado el cometido propuesto, continuó habitando la casa por unos meses más, según lo previsto inicialmente.

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Sin embargo, una mala decisión o tal vez por echarle la culpa a ella de la alergia que padecía desde que nací, la di en adopción, con tal mala suerte que su nueva propietaria acabo con su dignidad pues le hizo quitar sus uñitas disque para que no le dañara los muebles y en la cirugía casi muere de un paro respiratorio. En esa ocasión se salvó de esa atrocidad, no obstante, la persona en mención, permitió un tiempo después que metiera sus narices cerca de una ventana de un octavo piso, argumentando que no le pasaría nada y por desgracia, Gitana dio un salto mortal que la apartó para siempre de nuestras vidas.

Era una gata muy especial, elegante, juguetona, cazadora, simpática, cariñosa y divertida, una gata criolla con rasgos de angora, de colores crema, beige y café. Nunca fue domesticada totalmente, conservaba su condición salvaje ya que cuando tenía la oportunidad se subía al tejado de mi casa y llegaba al amanecer o intentaba escapar por las celosías a como diera lugar.

Después de este gran dolor nos quedamos sin mascota por un largo tiempo pues quizás Gitana había estado con nosotros por un fin determinado, pero no porque estuviera en los planes del que para ese entonces era el jefe del hogar, que no dejaba por ningún motivo contemplar la idea de otro felino en casa. Por eso cuando mi hermana menor y yo partimos del seno familiar buscamos la manera de recobrar ese amor perdido y al cabo de un tiempo prudencial, sin decirnos nada la una a la otra, resultamos abrazando la idea de compartir el nuevo lugar de residencia con un nuevo inquilino en nuestros respectivos hogares.

Primero fue Tommy, un gato criollo con pinta gris y blanco, un cachorro que apenas daba sus primeros pasos, solo contaba con 2 meses. Pese a su corta edad comenzó a mostrarme lo inteligente y amoroso que podía llegar a ser. Sin entrenarlo mucho era capaz de traerme de vuelta el ratón de juguete cuando se lo lanzaba y hacer la misma acción durante varias veces sin descanso, de quitarme la moña del cabello y trasnochar conmigo mientras trabajaba por largas horas en el computador. Era una compañía permanente. También caminaba libremente por el entejado del apartaestudio donde residí casi por un año, a veces daba saltos de alegría pues podía poner a prueba sus dotes de cazador, aunque fuera para espantar a las tórtolas que allí se posaban. Era tan audaz que, aunque el sitio que habitaba era pequeño, se escondía en cualquier espacio que encontraba, entre cajas y muebles, teniendo que hacer una búsqueda exhaustiva para hallar esas orejas grandes que lo hacían único en su especie.

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Estaba por ocurrir lo peor, cuando cambié de vivienda, la vida de Tommy corrió el riesgo más grande de su vida, esta vez un descuido imperdonable acabaría con su corta existencia. El amanecer de un 17 de diciembre de 2016 fue el más tenebroso que pudo haber podido experimentar el pequeño, que al saltar al vacío de un catorceavo piso, encontró la muerte. Cargué por muchos días con el peso de la culpa, de su irreparable pérdida, con la impotencia y sobre todo con la intranquilidad por los hechos que llevaron al felino a tal situación. Lloré como nunca, pataleaba, me retorcía en los pensamientos y las vivencias de las horas que antecedieron al lamentable acontecimiento y que me hacían poner mal ante la fragilidad del ser que acaba de fallecer en tan espeluznante hecho. La recuperación tomó bastante tiempo, tanto que volver a pensar en otro animalito de estos me generaba muchas emociones encontradas, con Tommy y Gitana muertos no me creía ya apta o tal vez con la moral necesaria para hacerme a otro más.

Simultáneamente ya mi hermana menor, estaba haciendo los tramites para adoptar su gatico criollo en Canadá, pero de un aspecto atigrado que llevaría el nombre de Ralph o mejor dicho Rafael, mientras yo meditaba si debía buscar otro minino. Los sucesos anteriores me ocasionaban una tremenda confusión para embarcarme en tal decisión y me perseguía quizás el estigma de una madre malvada sin la autoridad para comenzar otra vez y cuidar a otro cachorro con esa vulnerabilidad que llevaba acuestas por los acontecimientos ocurridos en los últimos tiempos.

Pero por los días que murió Tommy tuve la fortuna de contar con la visita de mi otra hermana que venía de EEUU a Colombia a pasar sus vacaciones de verano, quien me animó a adoptar otro felino. Su experiencia en gatos (Félix y Ceci) y su amor incondicional hacia ellos, hizo brotar en mí la confianza y la fuerza que requería para buscar esa grata compañía que producían en mí, estos seres de Dios y su amor fraterno. Compramos la cobija, la camita, la comida, el arenero, el guacal y los juguetes; yo quería otro macho y aunque no imaginaba su aspecto, en el fondo deseaba que se pareciera a ese orejón de pelaje blanco y gris que me acompañó por casi 7 meses.

Fue así que después de andar de un lado a otro, volví al sitio donde me había llevado a Tomás cuando era solo un bebé. Al ingresar a la tienda de mascotas vi varios gaticos en una misma jaula, estaban todos apretujados, maullaban, y apenas si podían caminar, esperaban ansiosos encontrar un hogar. Había atigrados, de varios colores, hembras y machos. Y yo, entré todos ellos, buscaba al mio y ahí estaba: era diminuto, una bolita negra y blanca de ojos grandes, esponjado; lo cogí, sentí una conexión casi cósmica y lo estreché en mis brazos.

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Lo cuidé mucho. Enmallamos el apartamento para que estuviera a salvo, dormía con él para que tuviera cerca de su comida y su arenero mientras se acostumbraba al espacio donde estaría conmigo en los sucesivos días, meses y años. En un comienzo me rugía como si tuviera en casa un león y huía de mí cuando me le acercaba, pero poco a poco su desconfianza disminuyó a tal punto que sin saber cómo un día cualquiera lo encontré encaramado en la cama siendo todavía un cachorro.

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Cuando tenía solo 3 meses lo llevé el veterinario para aplicarle la vacuna correspondiente y le pregunté qué, si tenía lágrimas en sus ojitos y me dijo que no, que ya había gemido lo suficiente cuando fue separado de su madre biológica y que su lagrimal se mantenía así para librarse de infecciones.

Le puse Luky de Luck o suerte en inglés, pues esta vez este flaco de patas largas y grandes había llegado para quedarse, no por un tiempo corto como los demás, sino para llenar de vida nuestra existencia con su “gatonalidad felina”, audaz, escurridizo, altivo y especial carácter que lo hacía a la vez tierno, atractivo y amoroso.

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Aún recuerdo a Gitana y a Tomás, en Luky están ellos y en ellos Lukitas como a veces le digo cariñosamente, ahora somos mi Gato y Yo, una combinación entrañable difícil de explicar, a dónde voy él me sigue decididamente y cuando no me encuentra me llama desde lejos para saber dónde estoy; igual me pasa a mí, si no lo siento cerca me preocupo, pero él siempre llega a rogarme que le juegue, que le hable, que le pegue un silbido cuando juega escóndidijos, a dormir a mi lado como un centinela al pie del cañón.

Si, ahora somos mi Gato y Yo, mi estilizado y largo Luky. Una dulce compañía que va y viene entre interpretaciones humanas y felinas, entre caricias, besos, lenguajes y ñarridos; entre voces, ronroneos y vocablos que se cruzan sin remedio en el camino.

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Las inmigraciones: Una realidad agobiante

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México, Cuba,Venezuela, Siria, países del medio oriente, países en el Continente Africano, especialmente, presentan los principales índices en inmigraciones en el globo terraqueo.

¿Por qué? hay muchas razones y de distinta índole: racismo, problemas fronterizos, guerrillas, narcoterrorismo, trata de blancas, economías socialistas y sistemas comunistas aún existentes, entre otras tantas situaciones que golpean la vida de los ciudadanos que habitamos el mundo.

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Pero además y creo que la más determinante es la incapacidad de sus gobernantes de hacer un uso debido de sus funciones, de optimizar los recursos que se tienen, de atender las necesidades de sus pueblos, de brindar las garantías indispensables para el desarrollo de los mismos, hacer que en su patria los ciudadanos se sientan orgullosos de lo que son y lo que tienen, de izar con altura la bandera de su país, de amar y respetar las instituciones, de estimular y valorar sus fuerzas armadas y de policía al punto de sentir un dolor inmenso – llevar luto- por ese soldado o policía caído en combate, que lo entregó todo por nuestra seguridad; donde el sentir político se vea reflejado constantemente, de instar a la participación y despertar el interés por formar un Estado solidario más no permisivo y alcahueta. De contar con una justicia implacable capaz de llevar las riendas de la verdad, la ética y su profesión.

Son tantas y tantas cosas como lograr el afianciamiento de la propia cultura, el desarrollo de lo que somos y podemos llegar a hacer pese a las diferencias, sin aprovecharnos del otro, sin aventajar al otro, haciendo todo el esfuerzo por ser mejores cada día sin ánimo de competir, sino de compartir lo que sabemos para bien de nosotros mismos, de seguir las reglas de urbanidad, de conocer nuestro terruno y hacer del espacio donde vivimos un paraíso para nosotros y los demás.

Existe pues un deseo que va mas allá de los límites geográficos. Quienes parten, quienes deciden irse, dejar sus a seres queridos, sus ollas, sus fotos, sus recuerdos, la tierra que los vio nacer, saben que deben partir aunque al hacerlo sientan que les arrancan su piel, su identidad, su voz, su acento, su lengua, sus costumbres, su ser. Pues al otro lado esperan encontrar la palabra LIBERTAD, un sentimiento que los impulsa a dar el salto y dejar sus pertenencias físicas más no su esencia, y abrazarse a esas siete letras que esperan abriguen sus ansias de recomenzar de nuevo en mejores condiciones sin limitaciones ni miramientos. Habrán sequías, inviernos, otoños, heladas, pero también nuevas oportunidades que les traerán un nuevo amanecer, un despertar hacia un mundo donde aún la vida renace constantemente y las oportunidades para ellos y sus familias también.

 

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Fuente: Fotografías tomadas a la exposición de pintura realizada en el Aeropuerto Internacional de Tocumen,  Panamá. 23 de diciembre de 2017. 

 

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Despertar del letargo embrionario

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Despertar del letargo embrionario

Nutrirme de la savia 
que alimentan las montañas

Danzar…

entre luces de colores,
otoño, invierno
rojo, violeta, naranja.

Volar…

Caminar entre árboles y hojas,
flechas que deambulan
entre lo humano y lo divino

verde, gris
clorofila y cemento.

Despertar del letargo embrionario

 

Viajar…

entre ramas que se extienden
a lo alto
y apuntan hacia el sol.

 

Green, yellow, orange
orange, yellow, green

Different orders
between lights of colors

The life begins

 

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Los ciclones tropicales y su importancia ambiental

INFORME ESPECIAL

¿Cómo se producen los ciclones y por qué es importante abordar un tema de tanta envergadura, ante la situación ambiental vivida en las islas caribeñas del continente americano, durante el mes de septiembre de 2017?

Para dar respuesta a este interrogante se tuvo en cuenta la experiencia y conocimiento de dos expertos en la materia, ellos son: Mery Esperanza Fernández Porras – Meteoróloga CRPA (Centro Regional de Pronósticos y Alertas), geógrafa y Magister en Meteorología de la Universidad Nacional, con estudios en perfeccionamiento profesional en Gestión de Servicios agro-meteorológicos  en los Nades –GIZ – Alemania y el profesor Gabriel Bahamón Trujillo, docente de cátedra del Tecnológico de Antioquia, Ingeniero Sanitario, quien lleva más de 10 años trabajando el tema de las emergencias ambientales.

“Los sistemas meteorológicos presentan varias fases de desarrollo antes de convertirse en huracán. Un ciclón tropical es un sistema atmosférico en forma de remolino que presenta una baja presión atmosférica en su centro, vientos muy fuertes y lluvias torrenciales.  Las condiciones precursoras para que se genere un ciclón tropical son las siguientes: Temperatura del agua del océano mayor a 26°C en los primeros 50 metros, suficiente humedad en las capas de la atmósfera,  debe haber una perturbación de los vientos que estén débiles, el área inestable de nubosidad debe estar alejada a unos 500 km del Ecuador para que la fuerza de Coriolis[1] pueda actuar y mantener la baja presión atmosférica. Por lo tanto, debe existir suficiente vorticidad (magnitud que caracteriza la rotación del aire)”, explica Fernández Porras.

Por lo general, los huracanes se desarrollan a partir de un sistema de baja presión atmosférica, donde convergen los vientos de diferentes direcciones, que al encontrar aguas cálidas mayores a veintiséis grados centígrados empiezan a organizarse con densa nubosidad. Los vientos ascendentes empiezan a generar aire cálido y húmedo que liberan vapor de agua, el cual es condensado y es la fuente de energía del ciclón tropical. Debido a la rotación de la tierra el aire converge y empieza a girar en espiral, en el hemisferio norte, de esta manera hay una entrada de aire en los niveles bajos del sistema y otra salida por la parte de arriba.

Agrega, además: “Una vez empieza a rotar el sistema se organiza gradualmente, pasando por las fases de depresión tropical (bandas no delimitadas y vientos hasta de 63 km/h), tormenta tropical (bandas más organizadas, el sistema se ve más circular y presenta vientos de 63 a 118 km/h), huracán, bandas bien delimitadas y espiraladas que aportan lluvias, se empieza a abrir el ojo en el centro, vientos mayores a 119 km/h”.

Por su parte, el profesor Bahamón Trujillo explica que los huracanes se presentan de manera espontánea y su impacto o reproducción no es un caso de hoy o del último siglo, sino que tiene una permanencia en el tiempo.

Los ciclones tropicales están clasificados en categorías asociadas a la velocidad del viento. Se empieza en categoría 1 y va hasta categoría 5. Antes de ser huracán es tormenta y a medida que este va cogiendo fuerza, velocidad, se empieza a categorizar. A medida que va cambiando su intensidad, va aumentando o disminuyendo, se recategoriza. En las costas caribeñas, por ejemplo, las velocidades alcanzadas tuvieron un promedio de 180 km/h en septiembre de 2017.

Los huracanes se clasifican según la escala de SAFFIR -SIMPSON[2]

 

Uno: Vientos de 119 a 153 km/h

 

Dos: Vientos de 154 a 177 km/h
Tres: Vientos de 178 a 208 km/h

 

Cuatro: Vientos de 209 a 251 km/h

 

Cinco: Vientos de 252 km/h

 

Huracán mayor: Los vientos superan los 252 km/h

 

 Los huracanes ocurridos en el océano Atlántico en este último mes fueron: Harvey (Cat 3), Irma (Cat 5), José (Cat 3), Katia (Cat 2), Lee (Cat 3) y María (Cat 5). La temporada inicia en junio y termina en noviembre para el caso del Océano Atlántico.

IMAGEN HURACÁN IRMA Y JOSÉ IDEAM

Imagen Infrarroja (Satélite GOES 13) cortesía: IDEAM. Fecha septiembre 7 de 2017. En la imagen se encuentra a la izquierda: huracán IRMA (En Categoría 5) el más grande, y el huracán JOSE (En categoría 3) el más pequeño, a la derecha.

 “Estas denominaciones se establecen para facilitar la divulgación de las alertas.  La lista de nombres la creó el NHC (El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) la actualiza. La lista se organiza alfabéticamente, a excepción de las letras Q, U, X, Y, Z y se usan nombres femeninos y masculinos. Los comités de cada región (Colombia pertenece a la AR III, IV) deciden cuales tormentas no se usan por haber causado daños devastadores y pérdidas humanas.  Las listas se vuelven a usar cada 6 años.  En caso de que se usen los 21 nombres de la lista se procede a usar el alfabeto griego”, comenta Mery Fernández, Meteoróloga CRPA (Centro Regional de Pronósticos y Alertas)

¿Tienen relación los ciclones con el cambio climático?

“Aunque se hable de indicadores negativos de cambio climático como lo es el ascenso de temperatura del aire, siempre habrá presencia de ciclones tropicales en los océanos, cada año con mayor o menor frecuencia/intensidad. El cambio climático se refiere a la frecuencia, intensidad y magnitud de eventos climáticos que van transformando lenta y progresivamente el clima de una región, como lo indica el IDEAM; entonces dentro de ése gran proceso de cambio climático los sistemas atmosféricos de menor magnitud seguirán desarrollándose”, explica Mery Fernández Porras.

Los ciclones tropicales normalmente se desarrollan en el océano Atlántico y su trayectoria siempre es hacia el occidente, norte o nororiente, dependiendo del comportamiento de vientos en las capas de la atmósfera y de las características del océano en su momento.

Así mismo, el Ingeniero Sanitario, Gabriel Bahamón, señala que: “Pese a que son dos cosas completamente aparte, separadas o aisladas, algunas actividades muy puntuales del cambio climático contribuyen o pueden contribuir al impacto que puede generar este fenómeno natural llamado huracán. Como por ejemplo el efecto en el incremento de temperaturas en la superficie del mar. Esta se va a convertir en combustible o fuente de energía para la formación de los huracanes. El incremento del nivel del mar, por efecto del derretimiento de los casquetes polares, va a contribuir en el golpe del viento sobre las masas de agua y la cantidad que la misma pueda penetrar en un territorio costero”.

Al respecto nos sitúa en el ejemplo de Puerto Rico, uno de los países más afectados por este fenómeno natural en los últimos días y que se encuentra en crisis, gran parte anegado. “Son hechos que no podemos desconocer y desligar del cambio climático”, comenta el docente del Tecnológico de Antioquia.

¿Quiénes están encargados de monitorear estos fenómenos naturales?

En cuanto a la importancia que han cobrado los huracanes se hace necesario conocer más de cerca quienes se encargan de monitorearlos para estar informados de la situación ambiental, por eso de acuerdo a la meteoróloga Fernández Porras, es importante saber que la entidad meteorológica encargada de alertar sobre este tipo de eventos es el Centro Nacional de Huracanes (NHC-National Hurricane Center en Estados Unidos), que monitorea los ciclones tropicales en el Océano Atlántico y emite la información primaria a los servicios meteorológicos nacionales a través de avisos y boletines.  Por su parte, en Colombia quien brinda la información es el IDEAM (Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales).

La función de los meteorólogos y del IDEAM es la de monitorear este tipo de actividad atmosférica para hacer un seguimiento y saber en qué lugares hay más probabilidad de ocurrencia. “Es vital para que las cosas no nos cojan por sorpresa, y así poder orientar a la comunidad y planear trabajo en reducción de impactos, que es lo único que el ser humano puede hacer. Planear para evitar daños mayores. La idea es que la comunidad no se vea afectada en su integridad. Entonces ahí se programan evacuaciones y una cantidad de tareas asociadas a salvar vidas”, explica el profesor Bahamón Trujillo.

La Sierra Nevada de Santa: Un regulador de temperatura

 “Pese a los adelantos científicos y tecnológicos, es difícil detener o impedir, que el ciclón se desarrolle o que ocurran los huracanes de manera programada.  Lo único que por naturaleza puede debilitar un huracán es que lo bloquee o desvié una masa de agua o de aire frío”, comenta la meteoróloga Mery Fernández.

De acuerdo a lo anterior, el ingeniero sanitario y profesor del TdeA, Gabriel Bahamón, destaca lo siguiente: “El lugar donde se encuentran todas las islas caribeñas, generan una ubicación que a la fecha cada vez va a tener una condición de alto riesgo. Los huracanes se forman fundamentalmente cuando una serie de tormentas eléctricas se acumulan y se desplazan sobre aguas oceánicas cálidas y en ese proceso de desplazamiento, es que van adquiriendo mayor fuerza.

Cuando llegan allí encuentran territorios isleños que van a hacer más vulnerables. Cosa que no le pasa a Colombia. El país tiene una estructura muy bonita que es lo que llamamos la Sierra Nevada de Santa Marta. Si la nación no contara con esta, quizás el desierto que tenemos en la Guajira se extendería muy probablemente hasta Sucre, porque ella se encarga de regular temperatura, hace las veces de refrigeración y barrera natural contra la ocurrencia de unos fenómenos adversos, como lo puede ser este”.

Añade: “Esa estructura natural, ha venido operando normalmente como un regulador de temperatura e inclusive, un ordenador del ciclo hidrológico, porque apenas se empiezan a aproximar las corrientes en ese proceso de ascenso, que tiene que ser muy fuerte y prolongado, se da el enfriamiento de las corrientes y vapor de agua, que se cristaliza en la condensación y en la precipitación. Por eso en la zona aledaña a la Sierra Nevada de Santa Marta, se presentan unos altos niveles de lluvias”.

En el territorio colombiano quien se puede ver afectado es San Andrés Islas y Providencia porque son zonas completamente rodeadas de agua, mucho más propensas por su ubicación, no tienen topografías importantes a pesar de que poseen una barrera coralina, que, gracias a ella, en el coletazo de un huracán que hubo años atrás, solamente logró desnudar una parte de la playa del territorio de San Luis, que es el costado donde se pone el sol. Por tal motivo, la situación de Centro América es de alta vulnerabilidad.

Lugares devastados por los ciclones tropicales

 Los destrozos que deja a su paso este fenómeno natural, durante septiembre de 2017, se llevaron a cabo principalmente en República Dominicana, Puerto Rico, Antigua y Barbuda, La Florida, Saint Martín y San Barth así como en Islas Vírgenes Británicas y Anguila, con afectaciones importantes a las poblaciones humanas donde se presentaron graves inundaciones, problemas en el suministro de agua potable y energía eléctrica.

Ante un fenómeno natural como los ciclones, debe constituirse un plan de emergencias ambientales, enfocado a la prevención y la planeación, sin embargo, como se expresó líneas atrás no hay forma de evitar la ocurrencia de un huracán. No hay forma de frenarlo, pararlo o cambiar su trayectoria. Lo único que resta es prepararse para hacer frente a ese fenómeno y ello se logra con un adecuado plan de emergencias.

Emergencias Ambientales

 “Históricamente encontramos que cada vez el impacto es mayor sobre las poblaciones. La verdad está asociada al principal problema ambiental del mundo moderno: la sobrepoblación. Las gentes se ubican en zonas de alto riesgo, siendo más vulnerables a estas situaciones. Esa planeación debe hacerse con suficiente anterioridad, identificando los posibles riesgos, las amenazas que cada territorio puede albergar. En Japón por ejemplo no pudo detenerse la inminencia del Tsunami, pero se prepararon para evitar mayores efectos en la comunidad y recibir un menor impacto”, comenta Gabriel Bahamón, ingeniero sanitario y profesor del TdeA.

Sumado a la sobrepoblación está la vulnerabilidad cultural o ideológica, asociada también a las creencias religiosas y al confort de la vida moderna que no permite visualizar de manera responsable lo que puede pasar en el presente inmediato y a futuro, al pensar que no va a ocurrir nada porque todo lo tenemos a la mano, es decir, se cuenta con todos los servicios ambientales. Se hace alusión entonces a una vulnerabilidad cultural que nos hace ser indiferentes con respecto a la realidad y que impide prepararnos ante cualquier acontecimiento.

Surge la pregunta: ¿cómo me adapto yo a las condiciones y por qué a nivel rivereño, costero se presentan pérdidas de infraestructura, de cultivo, de vidas humanas? La respuesta está determinada en que los asentamientos humanos se ubican principalmente en las zonas de mayor vulnerabilidad, en las llanuras de inundación de las fuentes de agua, donde la condición de infraestructura es muy limitada o reducida.

Desde este estado de cosas, es crucial identificar todas y cada una de las amenazas que nos puedan generar un impacto directo a nivel de comunidad, y la forma de atender a esta vulnerabilidad dependerá de las condiciones emocionales, culturales y económicas que deben empezar a suscitarse desde un cambio de conciencia que lleve al ser humano a tomar en serio su propio ser y repensar la forma como está habitando el mundo, a partir de una visión humanista donde el hombre  se aleje de todo tipo de antropocentrismos que dañen o interfieran en el curso natural de la vida misma.

¿Qué está haciendo el Tecnológico de Antioquia en materia de emergencias ambientales?

“En la Institución Universitaria, se vienen desarrollando actividades bien significativas como son los simulacros, donde todos los miembros del TdeA (docentes, administrativos, contratistas, estudiantes) sepan cómo responder en caso de un evento cualquiera en aras de proteger la vida. Como profesionales del área ambiental los estudiantes se preparan en el tema de emergencias ambientales siendo multiplicadores dentro de su propia comunidad y familia, al dar a conocer la importancia que tienen los planes de emergencia y su adecuada implementación desde ese saber hacer”, comenta el ingeniero sanitario Gabriel Bahamón y docente del TdeA, quien argumenta que es relevante en estos casos de emergencia guardar la calma en cualquier evento, identificar las amenazas que se tienen alrededor  y prepararse para hacer frente a ellas.

Los planes de emergencia buscan salvaguardar las personas, proteger la flora, la fauna, la infraestructura, disminuir las muertes y el impacto en la población al igual que lo hacen las entidades meteorológicas cuando alertan de posibles deslizamientos, inundaciones, ocurrencia de ciclones, terremotos, entre otros, en cualquier lugar del universo. Por eso el mensaje es claro en relación a la responsabilidad de permanecer alertas ante las situaciones que puedan presentarse, al atender a las recomendaciones que las diferentes entidades indiquen para mejorar la capacidad de respuesta frente a los acontecimientos ambientales y donde el trabajo colaborativo es clave, cuando se trata de crear una verdadera solidaridad y hermandad tan imperante en estos casos.

En definitiva, conocer sobre los ciclones tropicales y su importancia ambiental tiene repercusiones importantes para el ser humano, quien cada vez más debe afrontar diferentes amenazas y peligros, riesgos y situaciones complejas que pueden suceder en cualquier espacio o territorio del planeta. De esta manera a medida que las personas estén mejor informadas y preparadas para cualquier emergencia, habrá mayores posibilidades de proteger, cuidar y preservar la existencia. Se requiere entonces de una mayor conciencia y conocimiento de situaciones adversas como los ciclones, así como de la capacidad de resiliencia para seguir adelante en la incesante y creciente espiral de las especies que demandan mayor interés por lo que acontece y sus consecuencias en lo social, cultural, económico y cultural.

[1] Vínculo: https://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_Coriolis

El efecto Coriolis hace que un objeto que se mueve sobre el radio de un disco en rotación tienda a acelerarse con respecto a ese disco según si el movimiento es hacia el eje de giro o alejándose de éste.

[2] Información suministrada por la geógrafa y meteoróloga de la Universidad Nacional con estudios en perfeccionamiento profesional en Gestión de Servicios agro-meteorológicos en los Nades –GIZ – Alemania

VIARTE, un FESTIVAL que abre sus puertas al arte y la cultura en Medellín

 

 

Con más de 100 pintores, escultores y fotógrafos, Viarte arte en la vía, en su séptima versión del 3 al 6 de agosto de 2017, estuvo cargada de importantes propuestas e invitados especiales que llenaron cada uno de los espacios dispuestos para ellos en el Centro Comercial el Tesoro, donde también fue posible disfrutar de una programación variada donde la lectura en voz alta, la Orquesta Sinfónica de la UdeA, la pintura en vivo, el Ballet Folklórico de Antioquia, editoriales independientes y cartoneras (Amapola Cartonera), el Jazz y el blues, entre otros, se dieron cita en un evento que cobra fuerza en Medellín al dar cabida a las distintas expresiones artísticas que hoy más que nunca requieren ser vistas, reconocidas y valoradas en el entorno social, cultural y ambiental de las grandes ciudades.

Miguel Restrepo, Raúl Toro, Gustavo Rendón, Omar Alejandro Mejía Zapata, Alfredo Vásquez Gómez, Oscar Cardona, Jorge Castro, Jorge Camero, Emerson Gaviria, Bibiana Isabel González Gil, Carlos Orozco, Alfredo Márquéz Gómez, Diego Jaramillo, Walter Zuluaga, Alon Goretty, Juan de la Cruz y muchos artistas con sus variadas, coloridas, novedosas, recursivas y chispeantes obras, engalanaron el festival con un talento único que sorprendió a los espectadores y dejo un recuerdo de luces abrazadoras que promete llenar de vida el próximo Viarte, donde la creatividad, la innovación y las técnicas propuestas, sorprenderán a más de uno.

Viarte, organizado y pomovido por Yolanda Cárdenas  y la Galería Arte Único, contó con el apoyo de entidades como el IDEA, Alcaldía de Medellín, Universidad de Antioquia, Club Colombia, Cosmovisión, periódico el Mundo, Opción Hoy, EAFIT, Fundación Universitaria Bellas Artes, etc, que avalan este tipo de propuestas tan importantes para la vida de las comunidades y sus artistas, artesanos, que con su trabajo revitalizan la vida de las gentes y la posibilidad de crear para transformar el entorno y la vida misma.

Arte en la Vía un espacio que vale la pena revitalizar pues somos seres con grandes sueños que se materializan en cada pincelada, en cada trazo, en cada imagen, en cada dibujo, escultura y fotografía capaz de crear mundos posibles y de repensar nuestro papel dentro de la existencia planetaria.

 

Un FeStIvAl de CiNe Con los pies en la Tierra

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Foto: Con William Ospina. Festival de Cine de Jardín “Con los Pies en la Tierra”. 22 de julio de 2017.

Transitar por la piel de un territorio incrustado entre las montañas,                         escuchar las aves que anuncian el despertar de un nuevo día,                                         sentir la brisa en las manos, fijar la mirada en el horizonte                                                       y apreciar cada uno de sus oleajes verdes;                                                                           percibir el olor de las plantas floridas de diferentes colores y tamaños;                             disfrutar del aroma a café,                                                                                                     caminar por andenes pequeños y casas bien delineadas de estilos coloniales;             andar sin prisa,                                                                                                                 encontrarse con el otro y detenerse sin afanes                                                                             en el encuentro fortuito con las gentes, es casi un milagro.

Jardín, Valle exhuberante del suroeste antioqueño, territorio ancestral y biodiverso es una vez más el faro, el espacio abierto, aún abrazable, transitable, cálido y vivo, que alberga la idea refulgente de un festival de cine que en su segunda versión “Con los pies en la tierra”, encuentra en sus imágenes creadoras la posibilidad de repensar la importancia del ser en el mundo desde una heterodoxia del pensamiento que vuelca sus esfuerzos hacia la reflexión y la visualización de la situación amenazante que vive la humanidad ante la destrucción de su propio hábitat; que divaga en medio de un antropocentrismo desbordado, la inconciencia colectiva sobre el agotamiento de los recursos y, la necesidad de hallar el equilibrio armónico con la Madre Tierra. Cuerpo donde reposa la energía vital del universo que se renueva constantemente; huella, espiral de la vida, creación, inteligencia.

Al respecto Víctor Gaviria, director del festival, expresa con precisión que: “No hay otro camino mejor que el arte, ese que se abre paso ante nuestras emociones, nuestros prejuicios, nuestras expectativas y nuestros miedos. Es responsabilidad nuestra prestar atención a esos territorios, aquellos donde solo hay depredación, presiones de las multinacionales y de la minería ilegal e intimidaciones peligrosas a los ecosistemas; también riqueza y una sorprendente y extraordinaria biodiversidad”. (Tomado de la Revista 2° Festival de Cine de Jardín – julio 20 al 23 de 2017)

Así mismo Roberto Arturo Restrepo Arcila, biólogo y antropólogo, anuncia como “Tener los pies sobre la tierra es entenderse como parte de un territorio, hilo de un inconmesurable tejido de vida. Por lo menos así lo entendieron los pueblos que habitaron este continente por milenios e hicieron de él un milagro verde al que todos aspiramos hoy, después de que hemos intentado destruirlo incontables veces”. (Tomado de la Revista 2° Festival de Cine de Jardín julio – 20 al 23 de 2017)

Por eso esta muestra fílmica, llevada a cabo del 20 al 23 de julio de 2017, permitió configurar con imágenes de naturaleza, pueblos amerindios y territorio en conflicto, una puesta en escena capaz de reunir entre invitados, participantes, cineastas, documentalistas la gran pregunta por el papel de las generaciones presentes y futuras frente el porvenir del universo y sus ecosistemas, del desarrollo y la conservación de las especies, el valor de habitar y ser habitado, consiguiendo de manera quimérica sintonizarnos y sentirnos atraídos hacia una temática que toca directamente “el corazón del mundo”, como dirían los Koguis al hablar de la Sierra Nevada de Santa Marta.

Es imperdonable entonces no hablar de personalidades como William Ospina, escritor y poeta tolimense quien nos trajo su mágica escritura y nos llevó por diferentes sendas al traernos de nuevo a personajes como Dante, Kant, Picasso, Emili Dickenson, Herlendin,  y compartinos su ensayo “el taller, el templo y el hogar” donde planteó la posibilidad de entablar un diálogo con el mundo como prolongación del organismo, conocer la naturaleza y descifrar sus secretos; de Renier Castellanos, Licenciado en Historia y Filosofía Universidad de Antioquia, docente del Programa de etnoeducación para las comunidades indígenas de Colombia, en Puerto Asís (Putumayo), en cuya exposición la construcción social y simbólica del territorio hizo énfasis en conceptos como destino, arraigo y retorno, y como dejar a un lado la intervención del conferencista Gustavo Wilches, que de manera sorprendente y humorística, logró cautivar la atención del público con el tema “Las estrategias están en la naturaleza”.

Fue entonces un espacio rico en experiencias audiovisuales e invitados especiales como Brigitte Batiste, directora del Instituto Humboldt y activista ambiental; Amado Villafaña Chaparro, fotógrafo y realizador del pueblo Arhuaco; Elver Andrés Ledesma Castañeda, administrador ambiental y de los recursos naturales; Diego Rojas Romero, realizador, crítico, pedagogo y productor de medios audiovisuales; José Fernando Castaño, conservacionista, guía de observación de aves en Colombia; Toto Vega, actor colombiano y gestor cultural, creador del Festival de Cine Verde de Barichara – Festiver-;Abadio Green, indígena del pueblo Gunadule, doctor en Educación con énfasis en estudios interculturales de la Universidad de Antioquia, docente de la licenciatura en Pedagogía de la Madre Tierra y coordinador del programa de Educación Indígena de la Universidad de Antioquia, entre otros.

Algunas de las películas, videos y cortometrajes presentadas fueron: Amazonas, proyecto interactivo que combina cine y tecnología; La Sal de la Tierra, una película de Wim Winders – cineasta, dramaturgo, escritor y fotógrafo alemán; También la Sal de la Tierra, una película sobre Cristóbal Colón y el descubrimiento de América; La Cinta Naboba, donde las autoridades y comunidades del pueblo arhuacao revelan su pensamiento ancestral sobre el agua como ser vivo; Home, un film que aborda el debate actual sobre el cambio climático; Terra, un ensayo visual sobre la especie humana y su relación con otros seres vivos; Niñas de Uchuittu, este documental indaga sobre la tensión entre la cosmovisión ancestral wayuu y el mundo occidental; Raisiomas, un corto donde el caos y el descontrol se mezcla con los sublime de la naturaleza. También se tuvieron muestras documentales tituladas: Pira-Paraná, un registro de la vida cotidiana de los indígenas Makuna; Los últimos cuiva, en el que se presenta como éstos han sido prácticamente exterminados; La guerra de los dioses, narra las tres formas de vivir la espiritualidad en la Amazonía; Atilano referido a Karmata Rua(tierra de pringamoza), resguardo indígena Emberá Chamí de Jardín – Antioquia, etc

“El principal papel que tiene hoy el cine de naturaleza es aportar en la consolidación de un discurso que haga menos grave el irrespeto a nuestro entorno natural. Presentar la conservación como un derecho inalienable que defienda la mayor riqueza que poseemos, que es la biodiversidad, mientras que se contribuye a la formación de una sólida posición ética frente al respeto de todos los seres vivos”, insiste nuevamente Roberto A. Restrepo, que desde su interés hacia los pueblos originarios resalta el valor que éstos tienen como director y guionista sobre el pensamiento ancestral. (Tomado de la Revista 2° Festival de Cine de Jardín – julio 20 al 23 de 2017)

Con esta premisa se da por sentada entonces la importancia de un festival de cine que con Los pies en la tierra rueda entre imágenes para dar vida a la imaginación, las utopías, la creación de mundos posibles, la complementariedad, la reciprocidad, el lenguaje, la experimentación, la diversidad biológica, la multiculturalidad porque viaja en armonía y equilibrio por donde transitan los ríos, se erigen los valles, los cerros, los páramos, las montañas y se tejen los hilos de incontables cultivos, cosechas, pensamientos, caminos y casas; de un universo cósmico donde el sol y la luna, las estrellas, las nubes y los rayos, el granizo, la lluvia, la helada y las sequias, fluyen en medio de tonadas, atavíos y vocablos que emanan de una voz silenciosa que renace entre las sombras.